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Sintiendo y Pensando en Fe
Trigésimo Segundo Domingo
del Tiempo Ordinario B
7 de noviembre, 2021
Sindy Collazo

Contribución vs. Compromiso

¿Acaso nos conformamos con contribuir o nos comprometemos?

En la primera lectura, escuchamos la historia de la viuda que tiene un encuentro con Elías. Elías tenía hambre y sed y ora al Señor y le presenta a esta viuda y a su hijo. Pero la región de Sarepta estaba pasando por una sequía de tres años y medio sin lluvias y a consecuencia de esto, hambruna.  La viuda estaba a punto de usar lo último que le quedaba; un poco de harina y un poco de aceite. Sin embargo, a pesar de esto, Elías le pide a la viuda un poco de agua y un pedazo de pan para comer. En el mismo momento que la viuda cree que pronto ella y su hijo morirían. Elías le promete que su tinaja de harina y de aceite no se vaciarán hasta que la hambruna acabe. La viuda le dio el pedazo de pan y con lo que sobró comieron ella y su hijo. Y como dijo Elías, las tinajas no se vaciaron.

Las contribuciones ayudan, los compromisos sostienen.

En el evangelio, Jesús está observando las ofrendas que daban los judíos en el templo y advierte de los escribas. Los escribas usualmente tenían dinero y eran hombres famosos. Buscan honor, y fama. Se visten bien, y buscan que los admiren. Contribuyen en público y luego se las echan. Oran en voz alta para que todos lo escuchen, buscando que la gente los esté mirando para que vean cuánto contribuyen. Hoy en día, son los obsesionados famosos de TikTok, Instagram y YouTube. Donde su valor aumenta a base de sus seguidores.

Jesús luego observa como esta viuda, quien solo tenía dos monedas y las echa como ofertorio en el templo. Y Jesús dice que esta mujer ha dado más que cualquier otra persona. “Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”.

No es lo mismo contribuir, que comprometerse.

El escriba da de lo que le sobra y de paso, quiere ganar y sacar provecho de lo que da. La viuda da lo que tiene, está completamente comprometida. Sin expectativas de fama, ni reconocimiento.

El compromiso es una entrega de nosotros mismos.

Las contribuciones ayudan, los compromisos sostienen. Y eso es lo que Dios desea, nuestra entrega.

¿Cuándo damos, damos porque estamos obligados, porque es una regla social, porque es lo que se tiene que hacer? O ¿Damos porque nos nace del corazón, porque amamos, porque estamos motivados por un compromiso profundo?

¡Ojo!, Dios no nos pide vivir una vida que no le importe nuestro sostén; Dios no nos pide que nos quedemos sin comer o sin pagar la renta. No es lo que damos, sino la fuente de donde sale lo que damos y la intención.

Ya sea si damos poco o mucho, lo importante es darnos. En nuestra capacidad humana, intelectual, o material. Confiando que el Señor está con nosotros, agarrándonos de la mano y depositando nuestra confianza en Él, especialmente cuando es difícil confiar. La certeza de que nos ayuda en el camino. Esta certeza no sale de la nada, sino, de la promesa del Señor.  Es el Señor quien nos ilumina y nos muestra que, todos nosotros tenemos mucho para dar.

Algunos dan, cuando para otros es difícil imaginarse esa entrega. Son los voluntarios en bancos de comida, programas de mentoría, o los que ofrecen tiempo libre para ayudar a sus comunidades. Y a todo esto, mucha gente pregunta: ¿Cómo sacan la energía y el tiempo?

Jesús nos muestra el camino a esta confianza. Hebreos nos habla como Jesús no vino para ofrecer un sacrificio en el templo, sino que se ofreció a sí mismo. El sacerdote y el ofertorio en una sola persona. El no vino a formar un ejército, sino a servir y darse a sí mismo.

Allí yace nuestra salvación. En el ejemplo de la primera lectura y del evangelio nos reta a preguntarnos: ¿Cuánto de nosotros mismos nos damos? ¿Cuánto de nosotros mismos entregamos?

Este es el ofertorio que Dios desea; esa es la contribución que Dios quiere; ese es el compromiso que hace la diferencia en este camino a la salvación.

¡Que seamos todos comprometidos!

Dios me los Bendiga y Seamos Santos.



Arte de Martin Erspamer, OSB
de Religious Clip Art for the Liturgical Year (A, B, and C)
["Clip Art" religioso para el año litúrgico (A, B y C)]. Usado con permiso de Liturgy Training Publications. Este arte puede ser reproducido sólo por las parroquias que compren la colección en libro o en forma de CD-ROM. Para más información puede ir a: http://www.ltp.org