| |
El salmo de Domingo de Pascua dice, “Este es el
día que hizo El Señor; regocijémonos y
alegrémonos en él”. Más que otros
días, la Pascua es un día de alegría.
¿Pero qué es la alegría? La respuesta
que dio San Francisco a esta pregunta es famosa. San
Francisco le dijo a su hermano fray León,
“Cuando llegamos a (nuestra casa) Sta. María de
los Ángeles, empapados por la lluvia y congelados por
el frío, sucios con barro y sufriendo con hambre, y
tocamos a la puerta y el hermano portero dice enojado:
‘¿Quiénes son?’ Y respondemos:
‘Somos dos de tus hermanos.’ Y…él
no nos abre, pero nos hace esperar afuera en la nieve y la
lluvia, con frío y hambre, hasta la noche – y
si aguantamos todos los insultos y los rechazos crueles con
paciencia, … o, fray León, … ¡la
alegría perfecta está allí!”1
Cualquiera que sea nuestra opinión sobre la
explicación de San Francisco de la alegría
perfecta, la Pascua nos recuerda que la alegría de
Francisco no es el final del cuento. En la Pascua,
celebramos otro tipo de alegría, el tipo que cada uno
de nosotros anhela, cuando cada lagrima será
enjugada, y no existirá ya el dolor – ya no
habrá sufrimiento por mal tiempo, ni por hambre, ni
por personas hirientes. Como cantamos en el muy querido
himno del padre John Foley, S.J., en la Pascua
“¡pasadas la cruz y pasión, la noche
oscura ha terminado, al fin llega el brillante
día!”1 Cuando nosotros mismos nos
levantemos para recibir a nuestro Señor resucitado,
en ese brillante día lo oiremos decir,
"¡Levántate ya, amada mía, hermosa
mía, y ven! Que ya se ha pasado el invierno y han
cesado las lluvias. Ya se muestran en la tierra los brotes
floridos.” (Cantar de los Cantares 2:10-12) En la
unión cariñosa de ese encuentro, todo el
daño de nuestras vidas será compensado.
Esa será la alegría perfecta.
Si sólo tuviéramos la alegría que
describe San Francisco, podría fallar nuestro valor
podría fallarnos en esta vida. La Pascua celebra
ahora la alegría perfecta que nos espera cuando
nosotros y toda la creación renazcamos con nuestro
Señor resucitado al eterno amor de Dios.
Este es el día que hizo El Señor.
Regocijémonos y alegrémonos en
él.
Eleonore Stump
Traduccion Br. Francis Orozco, OP
___________
1
De The Little Flowers of St.Francis, conseguido en
http://feastofsaints.com/perfectjoy.htm 2 Words © 1984, Hope Publishing Co.,
Carol Stream, IL.Todos los derechos reservados. Music
© 1985, John B. Foley, S. J. Published by OCP
Publications, 5536 N. E. Hassalo, Portland OR 97213.
|